2013/02/22

Rolando Arrojo: “Me faltó el anillo de Serie Mundial”


Por RAFAEL ROFES PEREZ

Este viernes quiero compartir con mis lectores interesantes relevaciones de uno de los estelares lanzadores que prestigió no solo las Series Nacionales cubanas, sino que brilló igualmente como un gigante que siempre fue dentro de las Grandes Ligas de los Estados Unidos.

Me refiero al “Tifón” villaclareño, Rolando Arrojo Avila, hijo de San Juan de los Yeras, poblado al centro de la Isla, quien hoy reside en la ciudad de Tampa, Florida, pero que continúa enamorado aún de la pelota, esa que jamás podrá ser inseparable en su vida, porque la lleva en la sangre.

Una vez más la tropa de ESPNDeportes Radio de Miami, encabezada por Jorge Ebro, Octavio Zerquera y Osmany Hernández –acostumbrada a buenas entrevistas con nuestros peloteros-, trajo al micrófono a Arrojo, campeón olímpico en Barcelona-92, quien relató en breves minutos atractivos pasajes relacionados con su accionar deportivo dentro y fuera de Cuba.

Arrojo, quien cautivó a los aficionados y llenó de gloria las décadas de los 80 y 90, merced a sus formidables actuaciones, rememoró haber tenido la gran fortuna de jugar en sus inicios en la Isla con el equipo Citricultores: “Para mí el mejor equipo del mundo donde yo he jugado”, dijo, para sorpresa de todos.

“Lo comparo –agregó- contra cualquier equipo. Solo el hecho de jugar con Wilfredo Sánchez, Lázaro Junco, Pablo Hernández, Leonardo Goire…, es un privilegio que no todo el mundo pudo tener en Cuba”.

“Yo debuté como novato con ese conjunto, en el que Wilfredo fue champion bate con treinta y pico de anos ya, y dio el hit dos mil con un jonrón por el jardín izquierdo”.

Al comparar a ese equipo  Citricultores –campeón en 1984- con aquel de Villa Clara que ganó tres certámenes seguidos -1993-94-95-, expresó:

“Ambos eran bien buenos. Pero aquel Citricultores tenía al mejor primer bate de Cuba de todos los tiempos, Wilfredo Sánchez, al mejor cuarto bate y máximo impulsador de aquel tiempo, Lázaro Junco, a Leonardo Goire, tercera base de la selección nacional, a Juan Luis Baró en primera base. Ese era un señor equipo”, apuntó.

A una interrogante acerca del porqué se fue de Matanzas, donde tan bien se sentía, para ir a jugar a Villa Clara,  Arrojo comentó: Terminé en aquella provincia creo en 1987, no me retuvieron, cumplí allí el Servicio Militar Obligatorio”.

“Nunca me dijeron que me quedara en Matanzas. Recuerdo que el comisionado allí en aquel momento era un señor de apellido Cuba, a quien le pregunté que si existía la posibilidad de algún apartamento para quedarme a vivir ahí, pero me contestó que no tenía nada. Yo estaba dispuesto a quedarme en aquella ciudad preciosa donde jugaba en un estadio nuevo. Estaba bien cómodo”.


De su llegada a Villa Clara recordó con emoción cómo pudo jugar con Pedro Jova como compañero de equipo, “y hoy aún le agradezco mucho a José Ramón Riscart y a José Riveira, quienes me ayudaron a ser parte de su staff de tiradores”.

“Ese equipo de Villa Clara de los 90 era una verdadera trituradora. Ganábamos fáciles los campeonatos. Jugué con Pedro Jova como atleta y como manager, eso fue muy interesante.”

Sobre lo bateadores y sus resultados ante los mismos, anadió: “En Cuba los bateadores que más trabajo me daban para dominarlos fueron los zurdos Fausto Alvarez y Luis Alvarez. Cuando les tiraba un tipo de sinker les quedaba cómodo a ellos porque tenían los brazos largos”.

Acerca de las motivaciones que lo condujeron a abandonar el país, incluso aún con posibilidades de integrar el team Cuba a las Olimpiadas de Atlanta en 1996, señaló:

“Como han dicho también ya varios compañeros míos del equipo Cuba, el béisbol cubano tenía un límite, un tope, y eso me alentó a quedarme. Igualmente miraba el futuro de mis hijos, que era un poco incierto. Pore eso preferí cambiar mi medalla de oro olímpica por el futuro de mis hijos”.

Respecto a su llegada a la novena de Tampa en 1998 y asistir al Juego de las Estrellas, en ese primer año muy fructífero para él, comentó:

“Esas fueron emociones tras emociones. Era un equipo que empezaba con muchos novatos, pero salían bien las cosas y le puse corazón a esa temporada”.

“Le puedo decir a la afición que sigue el béisbol, que yo perdí 12 juegos, pero 11 de ellos fueron por la mínima diferencia de una carrera. Perdí tres partidos seguidos 2x1 ó 1x0”.

A una pregunta referida a su llegada a los Estados Unidos e indagar qué fue lo que más le impactó, lo que más le molestó y lo que más le gustó, sentenció:

“Me impactaron la disciplina, la comodidad, el respeto al atleta, el nivel bien diferente a cómo se juega el béisbol. No me gustó la agresividad del pelotero que era menor a la de Cuba. El equipo en general jugaba con menos agresividad en el terreno”.

Después de Tampa (1998-99), Arrojo pasa a los Rockies de Colorado (2000), y de ese propio año hasta el 2002, lanza para los Medias Rojas de Boston.

Arrojo ganó un total de 40 desafíos y perdió 42 y a otra interrogante acerca de qué fue lo que le faltó en su carrera de 5 anos en Grandes Ligas y lo que más lo contentó de la misma, senaló:

“Me faltó, como es lógico, el anillo de Serie Mundial. Y me hizo feliz el poder haberme probado. Y creo que lucí bien”.

Finalmente Rolando Arrojo concluyó: “El equipo de Boston, donde jugué, es una institución mundial. Es lo más grande”.

“No me arrepiento de haber llegado un poco tarde a jugar en Estados Unidos, porque también disfruté mucho el béisbol en Cuba. Mi mejores amigos allí eran Lázaro Junco, Oscar Machado, José Ramón Riscart, Angel López, Díaz Olano. Allí nos respetábamos mucho entre peloteros.

Actualmente Arrojo trabaja como instructor de béisbol en una Academia privada de la Florida, y según sus propias palabras, disfruta muchísimo el poder enseñar a los niños.

LABOR DE ROLANDO ARROJO EN LA PELOTA CUBANA

Trece series. Juegos lanzador: 359. Juegos iniciados: 259. Juegos completos: 129. Juegos relevados: 100. Juegos ganados: 154. Juegos perdidos: 98. Lechadas: 26. Juegos salvados: 21. Innings: 2 027,2. Carreras permitidas: 901. Limpias: 789. Le batearon para: 268. Ponches: 1 138. Bases por bolas: 442. Promedio de carreras limpias: 3,50.

EN GRANDES LIGAS


1998- Tampa: 14 ganados, 12 perdidos. 3,56 PCL.

1999-Tampa:    7 ganados, 12 perdidos. 5,18 PCL.

2000-Colorado: 5 ganados, 9 perdidos.  6,04 PCL.

2000-Boston:   5 ganados, 2 perdidos. 5,05 PCL.

2001-Boston:  5 ganados, 4 perdidos. 3,48 PCL.

2002-Boston: 4 ganados,  3 perdidos. PCL.

5 comentarios:

Pepe Montes dijo...

Grande, grande...

Francis Dumenigo dijo...

Fue tremendo lo de Arrojo. Siempre lo hiso bien donde jugara

Elbys Espinosa dijo...

no cabe dudas k el tifon era grande y pudo probar lo k todo cubano decea la M.L.B...el mejor beisbol del mundo..saludos explosion naranja....

Leonardo Pairol dijo...

Si, Matanzas siempre ha necesitado ayuda para lograr algo en el Beisbol.

Reynaldo Villalonga dijo...

Cito "...la gran fortuna de jugar en sus inicios en la Isla con el equipo Citricultores: “Para mí el mejor equipo del mundo donde yo he jugado”, dijo...". Jajajajaja, no todo el mundo se quiere pintar de añil. Arrojo era un muchachito cuando jugó en el Citrico Campeón, y mucho que dio por ello. Se le quiere y se le recuerda muy bien en Matanzas. Una pena lo que cuenta sobre que no le quisieron dar un apartamento para que se quedara allí a vivir. Yo juraría que los dirigentes que dan las viviendas en Matanzas deben ser una rama del australopithecus que no llegó a desarrollar totalmente, si no hubiera visto las grandes casas que se han buscado para si mismos. Un desastre, pero bueno, hablando de Arrojo. Bravo, muy bravo.